
Pasaron los días y Sixto Solar tuvo que aceptar que nadie lo recordaba, y que eso implicaba que para los demás él ya no existía. Lo único que todavía lamentaba era no haber sido capaz de olvidarse de sí, pero también terminó por aceptar que eso se debía a que la realidad no se había olvidado de él, y que por ello todavía seguía allí, haciendo que vivía.
Frente a semejante soledad lo único que se le ocurrió hacer fue escribir, la hoja en blanco me escuchará, se dijo en voz alta, pensando en que aquella frase era digna de ser recordada. Lamentablemente lapicera que probó lapicera que no escribió, solamente quedaban aquellos surcos dejados sobre la hoja, marcas invisibles de las letras sin sombra. Tardó ocho lapiceras en darse cuenta de que aquello debía seguir siendo una hoja en blanco, pero escrita. Y así escribió. No está de más aclararlo en estas instancias. Todo aquello que es copia de lo que Sixto escribió tiene que ser contextualizado, debemos tener en cuenta, a la hora de leerlo, que en aquellas circunstancias quien escribe es un hombre confundido, atrapado en el medio de una situación que lo desborda y tortura, y lamentablemente eso condiciona su forma de escribir y aquello que expresa. Estoy seguro que en algún momento de su vida Sixto se dedicó a escribir cuentos infantiles, pero todo aquello no forma parte de este cuento. El texto de aquella vez es el siguiente.
La palabra deformar es incompleta. No da cuenta del conjunto de fenómenos que podrían ser encuadrados dentro de la palabra desformar. La deformación implica modificación de la forma, algo que ha nacido con una forma que no es la que la norma manda como regla, deformado es aquello que posee una forma, pero esta forma es anormal y extraña. La desformación implica el vaciamiento, eliminación de toda forma, es decir que lo que se logra por la desformación no es la extrañeza, o la anormalidad, sino lo irreal. Yo, he sido desformado. La forma humana que tenía ya no existe. Ahora existo privado de una característica fundamental, las consecuencias de mis acciones no existen en mi entorno, no soy un ser social. Así creía deberíamos existir, y ahora así existo yo. El problema es que en la realidad si existo, pero no para el otro. Y el otro si existe, pero yo no existo para el otro. Es por ello que el otro no existe para mí. No puedo amarlo y odiarlo por ello, pero a su vez el otro que me ha desformado existe por fuera de las personas que no me recuerdan, es la memoria la que me ha hecho lo que soy, y tampoco puedo decir algo al respecto, es que el mundo tiene sus reglas, y todo lo que llega por fuera de esas reglas tiene un propósito, un fin, es así que no puedo sentir sobre lo que no comprendo más que incomprensión, y en realidad no puedo evitar sentir, pero esto no puede ser odio o amor, ya que la incomprensión solo genera angustia. Siquiera la angustia me devuelve la forma.
Hubo una época en la que creía que algo podía ser sabido, pero como siempre ocurre a los estúpidos, ahora me doy cuenta de que no era así, lamentablemente mi necedad me ha salido cara. ¿Qué es la vida?, pero más importante aún, ¿Por qué me hace esto a mi?, y otra vez la terrible capacidad de comprender, si esto podía ocurrir, que me pase a mí o a otro da lo mismo. Ahora bien, el hecho de que estas cosas puedan ocurrir, el hecho de que a Matilde se la tragase el mar, y el hecho de que el sol salga todas las mañanas, me devuelven otra vez a la primer pregunta, eterna pregunta, ¿Qué es la vida? Así como así, por capricho, ahora quiere hablar, quiere hacer arte en mí, y quien podría decirle que no, pero en lugar de contar una historia de paz decide contar una historia de muerte, y esa muerte, sobre todos los males, no valdrá ni la enseñanza para un tonto. Porque si así fuera, si por lo menos una persona aprendiese algo, entonces bienvenida sea la vida, que hable en la vida, demostrando su existencia, pero así, solo porque si, no es posible. Sixto Solar hizo una larga pausa y entonces escribió. El tonto soy yo.
Tanto he buscado respuestas, tanto las he necesitado, porque en algún punto yo soy así, no tuve otra opción, ni pude elegir alguna de las posibles vidas que se me cruzaron, ni pude resolver el problema de la existencia, ¿entonces? Lo único que pido es la verdad. Y la verdad es infinita.
Intentaré, nuevamente, pero por otro lado. Una frase dice lo siguiente, primero devora tus límites, y luego vomítalos como decisiones. Esta frase implica que es necesario aceptar aquello que nos limita para después elegirlo, y esa elección nos hace conscientes, aquello que elegimos podemos no elegirlo, entonces podemos acercarnos a la libertad, nos reconocemos y nos cambiamos, es dar cuenta del comprender y dar cuenta del encontrar, principio para el crear y desbordar. Ahora la segunda frase dice, justifica tus límites y ciertamente los tendrás. Entonces si nos relacionamos con aquello que nos limita de manera tal que lo único que hacemos es decirnos porque esa limitación debe estar allí lo que estamos haciendo, en realidad, no es comprender porque eso está allí, sino aceptarlo, pero de una manera pasiva, no somos sujetos del proceso de saber porque debe estar allí, sino que partimos de la afirmación de que algo tiene un lugar inamovible, y desde allí hacemos el recorrido para fijar y enraizar el límite. Justificarse no es comerse. La justificación implica culpa, el hambre introyección. Hacer propio, lo mío lo comprendo y soy capaz de modificarlo. Entonces dejaré de justificarme, dejaré de justificar porque estoy así, a partir del día de la fecha seré caníbal de mi propio ser.
Soy el único ser humano vivo sobre este mundo.
Claro, el resto de las personas transitan su existencia sin saber que la vida puede reclamar para sí, es decir, sin saber que la vida existe. Las reglas pueden ser rotas, la pregunta es, ¿para qué?.
En ese momento una niña entró en la casa de Sixto Solar, su cara era de miedo, de hecho estaba aterrada de estar allí. La niña abrió la puerta mirando para adentro, con el terror que puede tener cualquier niña que no sabe lo que hay en la oscuridad. Sixto se quedó mirándola, siquiera trato de hablarle, ya sabía que aquello no tenía sentido o utilidad. La niña entró, dejó la puerta abierta detrás de sí y dijo, dice que quien hace las reglas puede romperlas, porque sabe lo que hace. Usemos las fisuras. Y en cuanto terminó de decir esto la niña cerró la puerta con un golpe y salió corriendo. Otra vez en la soledad de su cuarto Sixto se dijo, teóricamente en voz alta, fue Dalí quien lo dijo, la belleza será comestible, o no será.
Mientras el mundo a su alrededor permanecía inmóvil, Sixto escribió el siguiente texto. Aunque lo olvidó inmediatamente.
Cuando uno se entiende actúa en consecuencia. Entonces una forma de modificar las consecuencias de nuestras acciones es entendiéndonos. El entendimiento es como mínimo innecesario y como máximo imposible, y eso tiene que ser redefinido en forma inmediata. Y esto quiere decir que había instantes en los que el entendimiento aparecía como una forma de unir todos los puntos, una manera de mirar la propia existencia que lo dejaba en paz a Sixto Solar. Se veía de una forma correcta, pero no estaba seguro de que el resto de los instantes fueran correctos para todas las posibilidades que podían plantearse, desde lo que podía pensar él hasta lo que podía pensar el otro, hasta lo que podía ser pensado. Pero en esos instantes todo desaparecía y quedaba allí, sentado en el medio de un inmenso bosque. Esa soledad si existe, pero y es real, pero la otra no. Estar solos es irreal, aunque al entregarle vida y poder sobre nosotros a esa irrealidad la hacemos mundo. En cambio la otra soledad, la que me deja entendiendo lo que está pasando, la que me hace ver mi propia historia como el momento en el que estoy, esa soledad del tiempo y el universo nos devuelve la vida, es inmanencia y nos desprovee de toda necesidad, de todo pensamiento, haciendo que la percepción de aquello que queda por fuera de lo que existe allí se desvanezca, aquello que sucede entonces nace, brota, no tiene una imagen del mundo, ya que lo crea al mirarlo, transformándolo.
Aquello que une a las personas es comprendido únicamente como lenguaje histórico, como costumbre y cultura, y conectarse con el estar por fuera de ese mundo memoria de la existencia es hacer morir los límites del no reconocernos por fuera de nuestros cuerpos. Esa conexión nace volcándose sobre uno mismo, y desde allí se expande sobre el mundo. En este retorno al mundo la irrealidad desaparece, ya que lo que existimos de nosotros mismos se encuentra en conocimiento de la realidad. Ese entendimiento nos posibilita el ahora, y el tacto.
Entonces la conciencia de lo social, deja de existir como unidad, porque a partir de esa soledad a quien tengo al lado también soy yo. Esa conciencia desborda la conciencia de lo social destruyéndola, y en su lugar deja una comunicación mimética, el otro puede pensarse siendo yo, puede emplazarse en mí. La diferencia en los puntos expresados por cada vida es ahora festejada, ya que implica el explorar la amplitud, incluso en la forma, aunque está pueda resultarle, a veces, no comunicativa. Ese entendimiento es una práctica. Y no es ni innecesaria ni imposible. Entendernos.
Sixto Solar cerró sus ojos, y miró para adentro. Aunque le parezca mentira todavía no sabía que podía encontrar allí, pero por lo menos cargaba con una seguridad, todo le hablaría de lo que él era. Eres un juguete del destino, escuchó. Y aquella voz continuó hablándole. Eres una herramienta, necesaria para contar una historia, la historia de tu vida. Esa historia es importantísima para ti, en tanto que es tu historia, pero para mí, que soy la historia, tu historia es insignificante, un punto en un océano. Pero eso no quita que tu estés hablando con migo, y que yo sea parte de tu historia. Eso, para ti, debería ser importante y suficiente. Ahora que si quieres pensar que eso, para mí, implica que tú eres solo una entre muchas historias que contaré, tienes razón. No necesitas ser la historia más hermosa de todas, solo necesitas saber que eres la historia que yo necesito contar ahora. Quieres comprender para que yo necesito contar tu historia? Eso te hace falta para entenderte? Entonces te queda poco tiempo de vida.
Sixto Solar preguntó, tu eres yo mismo? A veces deberías pensar la posibilidad de que lo que esté dentro de ti sea más grande que tu existencia. Yo soy parte de ti? Si, y yo, a su vez, soy voz y parte de algo más grande, infinito, que tan lejos de ti quieres llegar? Todos los caminos son lo mismo? No, lo que pasa es que tu no entiendes lo que te quiero decir, aunque para mi es sumamente claro, mira te lo diré de otra manera. Tu quieres que yo te de entendimiento? Entonces encuéntralo, así es como he tenido que hacer yo, y cada día mí entendimiento es más grande. Por qué yo debería regalarte algo que es mejor despertarlo? Con que fin debería achicarte? No estaría siendo un buen camino si te evito la libertad, o si la cargo por ti. Haz tu intento, aunque no lo logres alguien, algún día, lo logrará. Haz tu intento. No tienes opción. Estás frente a esa pregunta. Y estás hablando con migo. Qué más quieres? Quiero respuestas. Tengo preguntas. Yo soy todas las respuestas? No, pero yo sí, por lo menos para ti. Qué debo hacer? Aprende a esperar.
Ayúdame, estoy desesperado.
Bueno, entonces te daré algo que a ti no te servirá de mucho. Mira en tus pensamientos. Mientras te amargabas en la soledad de tus días te ibas por fuera de la ventana y veías a las personas pasar. Te empachaste de razón muchas veces, lo único que hacías era pensar sobre la forma en la que los demás vivían y la forma en la que tu vivías, y cuando algo te molestaba te atragantabas con pensamientos que demostraban que tú estabas en lo correcto, y ahora que estás desesperado, no sabes de donde sacar más dudas, ni que más inventar, con tal de no darte cuenta de lo que siempre has sabido. Te lo vuelvo a preguntar, de dónde vienen los pensamientos? Todavía no lo sabes, siquiera eres capaz de darte cuenta de cuál es la función que cumplen, o como alcanzarlos en su conciencia. Tú, Sixto Solar, eres un hombre que puede hablar con sus pensamientos, y?. Date cuenta de algo, y por favor, hazme caso en esto. Respira profundamente por la nariz, llevando todo el aire al centro de tu cuerpo, viaja a través de tu propia de energía y trasciende tu cuerpo límite del mundo, cierra tus ojos y mira dentro tuyo. Ves? Para qué me sigues escuchando? Primero hay que escuchar los pensamientos, después hay que comprenderlos hablando con ellos, y por último hay que respirar. Sabés respirar debajo del agua Sixto?
No hay comentarios:
Publicar un comentario