
Sixto Solar se dijo, ¿por qué no puedo? Y se encontró en medio de la habitación notando que cada uno de los objetos que allí estaban le hablaba. Todos querían solucionar su problema, y Sixto no sabía cómo no escucharlos, o si debía escucharlos, o si podía escucharlos, y mucho menos para qué. La mesa del comedor le recomendó que pinte en todas las puertas de madera de las casas de madera un dibujo diferente, como no tienes dinero tendrás que ir a todas las obras de construcción a pedir pinturas y otros elementos que puedas usar, trabajas un día y te dan de comer más los materiales, incluyendo maderas para pretender que pintas sobre ellas. Los dibujos los haces por las noches, primero te odiarán, y con el tiempo aprenderán a quererte. Ni antes ni después de que esto ocurra debes debelar tu identidad, pero tarde o temprano se sabrá que alguien pinta las puertas de madera de las casas de madera.
El piso le pidió la palabra, a la mesa, y esta se la trasladó a través de la percepción de Sixto, entonces el piso le indicó que tenía que ponerse a lavar pisos con un pequeño trapo, y nunca cambiarlo ni usar agua, y pedir por el trabajo solo un pedazo de pan y la posibilidad de usar el baño, limpias todo el piso y después cantas en las duchas, mientras te duchas, de esa manera te mantienes alimentado y limpio y limpiando, con el tiempo te darán ropa, pero solo en la medida en que vallas rompiendo las ropas viejas, te parecerá increíble cómo cambia la percepción de lo que se puede considerar como una prenda indigna para ti, eso será una posibilidad de compararte con las ropas que usas en función de los demás, y así podrás estar por fuera de tus trapos. Y también aprenderás a limpiar un piso sin agua.
Es probable, dijo Sixto Solar, pero antes de tomar una decisión me gustaría escuchar lo que tiene para decir una escalera. Entonces se recostó en ella y se quedó dormido, así tuvo el siguiente sueño. Las plantas volaban, en sus respectivas macetas, las flores crecían, en muchos colores, las luces brillaban, semillas viajaban y siempre llegaban, su mano plantaba y también regalaba pequeños vasitos de plástico blanco tirados y usados muy bien rellenados.
Sixto despertó, esto no debe quedar así, y comenzó a hablarle la heladera. Deberás conseguir que la comida sea gratis, tienes que empezar por una canasta básica que garantice un derecho inexistente a que la gente se alimente.
Desenchufó la heladera, tomó su sombrero y salió de la casa. Había niños en las calles que jugaban con una pelota. No tengo muchas alternativas, voy a tener que ir a tomar un café.
Cuando se sentó estaba agitado y sin aliento, su frente cayó sobre su mano, y su codo se estrelló sobre la mesa. El mozo que pasaba por allí con una bandeja le sirvió un café. Se le ofrece algo más? Si, tres medialunas y saber por qué no puedo. El mozo le contestó de una manera rotunda, probablemente Usted sea un boludo, o todavía no sean los tiempos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario