martes, 1 de junio de 2010

Veintisiete


Sixto Solar se sentó en la soledad de su mesa, con una tenue luz y una camisa gastada y sucia. Tenía un barco crecido y desprolijo, y además usaba un sombrero. Se había conseguido tinta china, y varias hojas en blanco, fue así que escribió su primer carta. Transcripta al pie en copia fiel del original.
Soy un hombre condenado a hablar a través del arte, y solo a través del arte. A su vez mi arte está condenada a hablar a través de mí y solo a través de mí. De la misma manera el arte está condenada a hablar a través de los seres humanos, puesto que ese es su principio y su fin. Las formas que el arte adquirirá a lo largo de la historia de la humanidad serán infinitas, y lamentablemente nuestra existencia no podrá apreciarlas todas. Habrá mucho que se pierda en el olvido, y eso no sería de mucha importancia, si no fuese porque aquella forma que el arte ha adquirido está ligada, en todos los casos, íntimamente con aquello que quiere decir. Es que el arte en tanto expresión surge a partir de la vida, nace de las existencias que han logrado criar en su interior, a través de los sentimientos y a través de los pensamientos y a través de las experiencias, palabras que desbordan el lenguaje. El lenguaje es nuestra herramienta para comprender al mundo y a nosotros mismos, condiciona la forma en la que vivimos y existimos, cada palabra carga con el límite de su época. La historia tiene sus propias reglas al interior de su movimiento, pero el movimiento en si existe por fuera de la historia, esta le debe aquel su devenir. Este devenir se manifiesta en la historia, en las sociedades, en las ciencias, y en muchos otros lugares, pero yo quiero hablar aquí de las artes. Estas son capaces de agregar palabras, y con esto quiero decir que son capaces de expresarse de una forma tal que aquel que se exponga a su influencia entonces se encontrará frente a determinados problemas que son inherentes a la expresión que está percibiendo. La naturaleza de los problemas es siempre diferente, y acorde a lo que el arte tenga que decir, es por eso que el arte elige al artista que es capaz de llevar la vida que es necesaria para que aquel arte sea a través de esa vida. La única manera de explorar prácticamente una determinada forma del arte es a través de una determinada forma de vida, es por eso que ya no volveremos a pintar nunca más como hace quinientos años, y aunque hoy existan personas que sean capaces de imitar aquellas destrezas lo que eso implica hoy carece de lo que implicaba en aquella época. Hablo aquí del arte por un motivo muy especial, el arte viste a la forma de la expresión, encontrando formas del arte no solo podemos ampliar las formas de la vida sino también encontrar nuevas formas de decir aquello que debe ser pronunciado por cada ser vivo. Y en este punto el arte queda como un lugar pequeño, uno entre tantos otros.
Entonces somos las personas las que debemos encontrar lo que nuestra vida tiene para decir. Mi vida, y mi arte, me han sido dadas, todas mis palabras estarán empapadas por una vuelta al origen del lenguaje, a aquello que es fuente de todas las palabras. Es inútil que lo intente, aunque le de las vueltas de los cisnes a este asunto no hay forma de que aquí quede expresado correctamente, ni lo encontrará correctamente expresado en ningún otro lado, excepto que lea tratando de comprender. Entonces todo le hablará de lo mismo. Desde aquí, desde mi encierro en el olvido, puedo decir que todo habla sobre lo mismo, sobre la necesidad de lograr comprender para que tenemos que cargar con la pena de vivir. Pensar en que la vida fue hecha solamente para hacer existir la tristeza y la rutina es una ingenuidad, más posible es plantear una situación, no sabemos cómo crear una nueva vida. No podríamos ponernos de acuerdo siquiera en que esto es necesario. No sabemos darnos cuenta. Entonces vivimos como cerdos, creyendo que el poder existe, creyendo que podemos comprar algo con dinero, sin saber que todos aquellos falsos remedios son nuestra manera de tapar la ignorancia que no sabemos reconocer. Vivimos así sencillamente porque nos resulta muy difícil entender lo que es la vida. Hemos dado las vueltas del burro a este asunto del sentido, y nunca hemos caído en la cuenta de que el mundo puede ser lo queramos hacer, y no al revés, es decir, que nosotros seamos lo que mundo nos deja ser. Nos resulta más fácil vivir condicionados por límites invisibles que asumir que la vida es suficientemente amplia y suficientemente amplia para que cada una de las personas que existan tenga algo que explorar de sí. Eso no está permitido. Lo único que nos queda es trabajar hasta morir. Yo quise escaparme para encontrar algo, en realidad primero quise encontrar a alguien que quiera construir con migo, y lo único que encontré fue la soledad. Y mi incapacidad de explicar. Entonces quise escaparme. Y tampoco pude hacerlo. Fue así que me refugié en mi interior, comencé a crear un mundo con mis fantasías donde todos los problemas estuvieran pasibles de ser resueltos, imaginando la posibilidad de una vida en la que yo existiese en paz. Comencé a vivir allí, y ya no salía. Cada vez que tenía que hablar con alguien de afuera notaba que había violencia en sus palabras, violencia contra mí, por quitarme de allí. Falsa paz de la imaginación, paz cobarde y sin capacidad de pelear. Esa fue siempre mi pena, mi interior nunca quiso ser vomitado, a pesar de todo lo que he hecho con mis dedos y mi lengua.
Entonces el arte. Necesidad de conexión interior y expresión sobre el mundo. Plantea cuestiones de una manera ética. Simplemente las deja allí, y quien quiere, en la medida que quiere, cuando le resulta posible, se acerca hasta lo que encuentre y absorbe lo que es capaz de digerir. No hay prepotencia en el arte. Siquiera tiene que ser buen arte, ya que eso no existe, solamente tiene que ser algo que a alguien le implicó el tiempo de su vida volcado sobre ese texto, desde allí a su capacidad de explicar a otras personas hay otro tema. Allí morían mis fantasías, y allí moría yo. Siempre que llegaba a este punto me hacía saber que nada de lo que yo pudiese hacer podría hacer que mi arte fuese algo por fuera de mí. Es que a mí nunca me gustaron las artes.
Pero ahora es todo diferente. Cualquier cosa que yo haga estará marcada por mi cruz. Se me ha dado una obligación que no puedo ignorar, hablar sobre lo que me tortura, y para obtener garantías de expresión la tortura es sencillamente abundante. Si hablo no me escuchan, pero si canto no les gusta. Estoy condenado a hablar a través del arte. Maldita sea mi situación actual, y lo que vendrá después de aquí. Yo creo que la solución, por primera vez a mi alcance, es comenzar a ampliar lo que considero arte, hasta llegar a un punto en el cual comprenda que todo es arte, y así podré recuperar mi existencia tal y como era antes. Inútil.
Si hago ese camino lo obvio será evidente, habré obtenido una comprensión hermosa, y por supuesto incomprensible, lo cual me hará todavía más miserable. Estoy como cuando comencé a tocar el piano, al principio todo era explorar la ampliación de mis posibilidades, hasta que me di cuenta que mi capacidad de improvisar tiempos y combinaciones de notas tenía patrones que se repetían constantemente, toda la música que hacia me sonaba exactamente igual. Ese día odié la música. Y así con el resto de las artes, todo siempre habla sobre lo mismo. Piensa, solo por un segundo, piensa. A lo largo de mi vida mis patrones de repetición irán cambiando, con lo que generaré la percepción del movimiento, aunque no pueda escaparme del instante en el que existo eso parece tener sentido.
Tengo que hablar, tengo que rellenar hojas, aunque repita lo mismo, tengo que tener algo que decir, estoy aquí, sé que estoy aquí, y nada de lo que pueda decir me va a devolver a Matilde, o mi vida, o a otro lugar en el cual esté cómodo. La vida me ha resultado incomoda. Cierto, casi lo olvido, ¿Cómo hago para comprender que todo es arte? Eso me puede ayudar a escaparme, cuando lo logre me sentaré en un bar y pediré un café. Con tres medialunas. El problema sigue siendo el mismo, es imposible decir la verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario